viernes, 30 de julio de 2010
Más de la Conferencia de los huelguistas del SME: Cayetano, Miguel y Compañeras
Cayetano Cabrera manda mensaje a los medios de comunicación
Miguel Ángel Ibarra Conferencia huelguistas de hambre SME
Testimonio de las compañeras huelguistas en conferencia SME
jueves, 24 de junio de 2010
SME Resistencia 60 días de huelga de hambre
SMEitas aplauden a los huelguistas de hambre a 60 días de iniciada la resistencia
Cayetano electricista del SME con 60 días en huelga de hambre
miércoles, 2 de junio de 2010
Nueva entrega de Un trabajador, una historia Cayetano

Nombre: Cayetano Cabrera Esteva
En huelga de hambre desde: 25 de Abril
Edad: 46 años
Puesto enLyFC: Ingeniería eléctrica – proyectista
Me acerco a Cayetano sorteando hileras de catres vacíos. De un día para otro pareciera que el campamento ha sido barrido por el huracán de las ausencias. Los huelguistas se levantan cada vez menos para conservar su energía y permanecen acurrucados en sus catres, los ojos cerrados, los brazos sobre el vientre para resguardarlo de los espasmos, las manos frías, la vida que irremediablemente se les escapa en un goteo continuo de minutos y horas. Solo diez huelguistas permanecen en la primera carpa, la grande, la que más he frecuentado, donde un día hubo treinta y seis hombres. Son tal vez los más fuertes, los más determinados. O los más afortunados, los que han escapado, de momento, a las infecciones y malestares graves. ¿Afortunados? Cayetano se pregunta conmigo si es un hombre afortunado, o si, por el contrario, está marcado por la mala estrella. Ya le tocó la privatización de los ferrocarriles hace más de diez años. Ahora, y aunque parezca imposible, vuelve a enfrentarse a lo mismo: otra privatización por sorpresa. Con la diferencia de que esta vez el líder sindical no está vendido: esta vez sí podemos, dice. No sé por qué, me viene a la mente una frase que leí en el único libro de Pablo Coehlo que me gusta, El Alquimista: que lo que acontece una vez, seguramente no se repita nunca, pero lo que ocurre dos veces ocurrirá con casi total seguridad una tercera.
Cayetano se ve muy solo en su catre. Lo rodean los catres vacíos de todos los compañeros que entraron el 25 de Abril y ya tuvieron que irse. Solo dos huelguistas del primer día permanecen en pie: Cayetano es uno de ellos. La segunda fila, la del día 26, está vacía, y la del 27 presenta cada vez más huecos. Solo la fila del 28 resiste, compactada y sin bajas entre los suyos. Observo que cuando una ausencia divide una fila el resto de huelguistas es más susceptible a marcharse. No son inmunes a la desesperación ni a la soledad. Una fila de amigos, en cambio, resiste más tiempo. Ahora, con tantos huecos, hay más espacio para sentarse y hacer entrevistas. Cayetano me ofrece la estructura metálica del catre contiguo –vacío ya, sin ocupante ni colchón-, sobre el que ha colocado unas toallas para “sus visitas”.
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jueves, 20 de mayo de 2010
Nueva entrega de: Un trabajador, una historia Beatriz
Nombre: Beatriz Juárez García
Comienzo huelga de hambre: 3 de mayo
Edad: 48 años
Puesto en LyFC: Departamento de personal – contratos verbales
Beatriz es una mujer de muchas capas. En apariencia dura y tímida, protege su jardín interior de las miradas curiosas bajo una densa coraza construida a base de formalidad e indiferencia. Una coraza de vidrio espeso a través del cual, como en un acuario, brillan los destellos de esas memorias iridiscentes que guarda en su interior. Dice que siempre fue delgada: ahora amenaza con desintegrarse al menor soplo de viento. Ella y su esposo, así como la mayoría de sus hermanos, trabajan en LyFC. Dice que en estos últimos meses, antes incluso de comenzar la huelga de hambre, ya había bajado seis kilos de peso. Alimenta a sus dos hijos a base de las despensas que su padre, jubilado de LyFC, le hace llegar desde su terreno de Michoacán: harina de trigo, frijol, maíz, lo que se pueda. Se sabe condenada a morir de hambre por aquellos que le han arrebatado el trabajo a ella y al resto de su familia. Sentada aquí, en la luz acuosa de un mediodía interminable, se camufla tras su pequeña estatura y su falsa insignificancia. Parece pequeña y frágil, pero es grande, enorme.
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miércoles, 19 de mayo de 2010
Un trabajo, una historia, nueva entrega: Ranulfo
Nombre: Ranulfo Cisneros Reza
Comienzo huelga de hambre: 28 de Abril
Edad: 50 años
Puesto en LyFC: Conexiones instaladores & medidores
Hace muchos, muchos años, el abuelo de Ranulfo se fue de su pueblo, San Isidro, entre Hueniques y Cuineo, y tardó más de cincuenta años en volver. Todo el asunto vino motivado a causa de una disputa familiar: su hermana Lola había decidido casarse con el peor enemigo del abuelo de Ranulfo. Despechado, el abuelo de Ranulfo se presentó en la boda con una escopeta y le metió al novio un tiro en las nalgas. Luego, se fue. Al novio, por cierto, no le pasó nada. El abuelo de Ranulfo hizo la revolución, se casó y tuvo hijos y nietos en San Juan Tenería, Guerrero. Cincuenta años después, convencido y apoyado por sus propios hijos, decidió volver a su pueblo natal. Allí le dijeron que dos de sus hermanas todavía estaban vivas: una de ellas era Lola. Receloso y tras pensárselo mucho, el abuelo de Ranulfo se fue acercando a la casa. Lo que él no sabía es que otro de sus hermanos, que había emigrado a Estados Unidos, había muerto hacía apenas un año. Y así fue como cuando Lola vio aparecer en la distancia al abuelo de Ranulfo le dio un vuelco el corazón y pensó que el hermano muerto volvía a la vida. Lola murió a los tres meses. Dicen que se murió del susto.
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