domingo, 12 de septiembre de 2010

La Gran Cagada Nacional

Memorias de Mis Tiempos – 004

La Gran Cagada Nacional

Por Pomponio

Adelanto hoy, 12 de septiembre del 2010, lo que va a suceder la noche del 15 allá en palacio nacional, el que será convertido en la gran bacinica de México y se efectuara otra cagada vergonzosa más en la triste historia de esta sufrida y noble patria mexicana.

Esa noche, el 15, un usurpador y sus invitados van a comer en una vajillota cuyo precio es obsceno. Y comerán viandas exquisitas y beberán vinos extranjeros y bailaran, que se yo, lo último que compuso Elton John o Lady Gaga. Y la puta televisión transmitirá todo esto como para que los que la vean piensen “ah que bonito, ya somos del primer mundo porque el usurpador y sus invitados se emborrachan con mis impuestos y bailan con la música de Lady Gaga o Elton John”.

Y si, habrán muchos, porque México es rico en recursos naturales y entre estos se encuentran los más grandes yacimientos de pendejos en el planeta, que aplaudirán y que brindaran, no con chupe del fino sino tal vez con tepache porque no hay para mas, pero si, se sentiran como si fueran “güeritos” y no, no están celebrando el bicentenario sino el “bicentennial, OK?”. Y se lamentaran que no venga Lady Gaga a cantarles el Star Spangled Banner pero tienen que cantar el himno naco ese de Bocanegra. Ansina pensaran los imbéciles enajenados que lo verán todo por la caja idiota.

Y mientras esa noche transcurre, tan larga en vergüenzas y negrura y peste, en el sureste, en Veracruz, en Tabasco, los pobladores trataran desesperadamente no ya de salvar sus pertenencias sino de salvar el pellejo, carajos. Y se oirá: deja a las gallinas mujer, ni modo, aunque eran ponedoras, y a los guajolotes, y los recuerdos de la abuela, y los libros del tío, y los recuerditos que compramos en Catemaco cuando fuimos a ver a la virgen, y el álbum de fotos, y el diploma de secundaria del hijo mayor, y la cuna del mas chico, ni modo, todo eso se lo va a llevar la tristeza, chingaos. Y si, esos damnificados lo dirán con amargura y lágrimas en los ojos: ¡Viva México!

Me han informado que los festejos del bicentenario sumaran 300,000 millones de pesos. Hay 600,000 damnificados en el sureste. Les tocaría medio millón por cada uno y con ello podrían rehacer sus vidas. Pero no, el maldito usurpador va a chupar fino esa noche y vera fuegos artificiales que unos putos australianos le van a venir a hacer (los coheteros mexicanos son muy nacos) y le aplaudirán sus invitados y bailaran algo de Elton John y Lady Gaga y se van a sentir “güeritos” en la noche más mexicana, hazme el cabrón favor, porque estas mierdas no tienen ni patria ni madre ni vergüenza. Y por supuesto, nadie va a colgar de los huevos, como se merece, el de Conagua. Y nadie va a enchilarse porque, una vez más, las presas no turbinaron para que las termoeléctricas gachupinas pudieran vender su electricidad e hincharse más con la plata de los indígenas de la Nueva España, hostia, que para eso tienen ellos a sus comendadores que mantienen a raya a la indiada. Y si, lo digo mientras me embarga la tristeza por el sureste, mi patria chica, ¡viva México, puta madre!

Y miren a los invitados a la gran cagada nacional. Por que sepan, solo permitirán a gente “nais” entrar al zócalo, ¿veeesss? Se trata, si, de lo más granado de la mierda nacional. Vean a esos mojones, tan gordos, tan cebaditos. Vean a los que mas apestan, los vestidos de purpura, los príncipes de la iglesia, vean el pectoral que portan, vean el crucifijo que les cuelga del pescuezo como si fueran bueyes ganadores en una exposición agropecuaria, miren como se refocilan y se alegran sabiendo que el usurpador los protege, que ya volvió el fuero eclesiástico, que la Ley Juárez de 1855 es letra muerta, y también el resto de las leyes de reforma, y que ellos son, si, los elegidos de Dios (o del diablo) pero no importa, hay que darle vuelo a la hilacha, dominus vobiscum y te pelliscum.

Y el resto de la mierda, los mojones de la variedad empresarial, también estarán presentes en esa gran bacinica en que se convertirá el palacio nacional. Ahí estarán todos los santos señores del CCE, los que pueden meterle el pito al pueblo violando la ley electoral pero tienen a la corte que les da impunidad pues “es la puntita nada mas”, los que tienen a sus pendejos que pagan los impuestos que ellos no pagan, a los que rescata la “naquiza” (como le llaman) con ROBAPROAS cada que hacen negocios pendejos, los que idiotizan a la masa amorfa allá afuera, la “naquiza”, para que no entren y los despellejen como habrían hecho el centauro del norte o los sombrerudos de Zapata o los chinacos del general Riva Palacio. Ahí estará, repito, esta mierda empresarial y se emborrachara con chupe del fino y vitoreara a su pelele, el que los protege, mal que bien, de la “naquiza”. Y ¡ay!, con lágrimas lo afirmo mientras veo a esta mierda retozar en esa gran bacinica: ¡viva México!

Y en esa gran bacinica que será el palacio nacional no van a faltar, es más, van a abundar, los mojones vestidos con verde olivo. ¡Ah, que magnífica ocasión para sacar a relucir los uniformes de lujo! Lástima, mis mojones pretorianos, que ya no se estilan las charreteras como en el siglo XIX o esos pickelhaube que usaba la guardia presidencial en tiempo de don Porfirio ¿verdad? Ni modo, aunque la mona.... Pero, chingaos, aun vestido a la gringa, bien plebeyo que es ese estilo (solo Patton podía vestirse ansina con elegancia), de todas maneras estos mojones se van a sentir como si fueran otro Miramon, otro Zuloaga, otro Osollo, ¿verdad? ¡Y qué bueno que han cercado el zócalo! Si no, se llenaría de cabrones comunistoides, amloistas, esa misma chusma, chinaca, la que fusilo a los verdaderos héroes de estos mojones verde olivo en el cerro de las campanas. ¡Protégenos San Camilo Mártir de acabar ahí!

Pero no, estos mojones harán lo posible por parecer elegantes, aun si se visten a la gringa. Tendrán, si, todos los adornos exteriores del caso, los botones de plata reluciendo, el nombrecito en un cuadrito de plástico (como si estuvieran en el pentágono, ¿verdad?), sus botas relucientes, etc., etc. ¡Que lastima que en esos pantalones, entre esas piernas, falte lo esencial: huevos! Deshónrense, mis mojones verde olivo ¿qué es un pelo a un gato?. Cuiden celosamente a su infeliz usurpador. No permitan que le miente la madre el pueblo. Tal vez ansina les permitirán algún día abrirse de nalgas con los blackwater que vendrán a reemplazarlos y tal vez estos les dejen ir por los chescos y los cigarros. Válgame Dios, sardos apátridas de mierda, podrán gritar ¡viva México! mientras le dan “shain” a las botas de los gringos.

Y si la cagada del 15 no es suficiente al día siguiente tendremos un magno desfile de mojones uniformados. Y, sepan, esta vez no solo va a desfilar la mierda pretoriana que es muy valiente, si, para balacear familias sino que ¡hasta van a traer mojones de afuera para que marchen! En efecto, sepan, chiquillos y chiquillas, que el mismo buitre viejo, el viejo cabron e hijoeputa que fue Don Porfirio, NO fue tan comemierda de permitir que marcharan gringos, gachupines, y franceses. Solo en estos últimos hizo una excepción (a petición de don Yvo Limantour) pero exigió que el contingente no fueran soldados. De ahí que se presentaron marinos, del crucero Montcalm. Carajos, ¿se imaginan a los zuavos marchando otra vez en aquel 1910? Hubiera ardido Troya porque entonces los mexicanos no estaban capados como se demostró el noviembre siguiente.

Pero ese ejemplo histórico no lo conoce la mierda mocha ignorante que hoy apesta en el gobierno. Veremos, si, a los contingentes de mojones gachupines, gringos, y gabachos marchar por las calles de la ciudad (mancillar con su planta, etc., etc.). Y esa misma ciudad, les recuerdo, en 1847, al ver al invasor desfilar, tuvo los huevos y ovarios suficientes para aventarles piedras y palos (el ejercito del quince uñas ya había abandonado la plaza) e incluso venadearon (según lo cuenta Gastón García Cantú) al soldado yanqui que intento levantar la bandera de las barras y estrellas sobre palacio nacional.

Pero hoy, ¿hoy que carajos va a pasar? Día y noche y a toda hora los mojones de las televisoras mostraran la imagen de estas mierdas uniformadas arrastrar su mosquero por la ciudad (mancillar con su planta, etc., etc.) y mostraran a los wannabes, a los aspirantes a mojon, aplaudiéndoles entusiastas. Y si, estos aspirantes a mojón les dirán a sus mojoncitos: “¿Ves que chulos son los güeritos? Algún día, mijito, quiero que seas carne de cañón del imperio y que vistas esos uniformes y que te coman los gusanos en algún lugar de medio oriente donde Halliburton quiere invertir.” Tal vez, mojoncitos, alguno de ustedes gritara “¡viva México!” mientras un árabe los despelleja. Aunque lo dudo. ¡Allah Akbar y viva México jijos de la Chucky!

Y en parte, saben, que bueno que la mierda nacional se junte en esa gran bacinica del palacio donde se hará esta gran cagada. ¡Qué bueno que festejen mientras el sureste se ahoga! ¡Qué bueno que traguen fino y que se presente en la gran bacinica todos los mojones que empudrecen a México! ¡Qué bueno que el pueblo no asista a ver esa gran cagada! ¡Qué bueno que marchen los mojones extranjeros y qué bueno que los mojones de las televisoras transmitan esa imagen a toda hora y muestren a los mojones wannabe aplaudiéndoles! Y es que eso nos da la gran oportunidad de mostrarle la clase de mierda que son estos fulanos al pueblo de México. Expongámoslos. Que el pueblo huela su peste. Que lo vea. Que oigan el mosquero rezumbar. Que se enfermen de ver tanta mierda junta. Que el pueblo se avergüence y se enchile.

Y si, si todavía queda algo de sangre en las venas de los mexicanos, si algunos de ellos todavía tienen lo esencial, huevos u ovarios y amor a la patria, entonces México, Anahuac, renacerá como lo profetizaron los ancianos de la hermandad blanca aquel lejano agosto de 1521, mientras Tenochtitlan agonizaba. Porque, sépanlo, en estos días renace el sexto sol y la profecía se cumplirá. Pero para que tal ocurra tienen, dijeron los ancianos, que oír la voz de sus viejos la que les hablara en el corazón.

Y bien, si el cura Hidalgo arengo con lo de “hay que matar gachupines” y “muera el mal gobierno” su servidor, debido a lo pendejo y falto de ignorancia, solo los arenga a una frase más plebeya y acorde a nuestros tiempos: “jálenle la cadena a estos mojones”. Es con esa esperanza que me atrevo a concluir con un ¡viva México cabrones!

FIN

domingo, 22 de agosto de 2010

Ladillas - “¡Vamos, a ellos!”


Ladillas

“¡Vamos, a ellos!”

Por Pomponio

--Compañero, ¿sabe donde están las oficinas del gobierno legítimo?

Por un momento me imagine el peregrinar de la carroza con Guillermo Prieto y Benito Juárez a bordo, caminando penosamente por los breñales del norte, con la polvareda de la caballería de los zuavos en el horizonte. Casi estoy tentado a decirles: salieron juyendo de Monterrey por culpa del traidor Vidaurri y de Bazaine, que mando una columna a Saltillo. Andan para el Paso del Norte según he oído.

Vide a los que me interrogaban. Pero no, no era 1867. Algo hay en la plaza en que estoy que hace que el tiempo no cuente, que sea irrelevante. Era el domingo 25 de julio del 2010, muy temprano, y estoy en la plancha del zócalo. Los que me interrogan es un grupo familiar que incluye un patriarca, un par de mujeres, y varios niños. Están muy quemados por el sol y reconozco el dejo de hablar de sotavento, de “la tierra muy bella que es Veracruz”.

El día anterior habíamos ido a la calle San Luis, dispuestos a “hacer un plantón”, hasta que AMLO nos aclarara cierto menester. Pero ese sábado, 24 de julio, el presidente (así, a secas, sin condicionantes) no estaba. Dicho esto, la brigada Aquiles Vaca Briones no estableció campamento en esa abrupta serranía.

--No sé cómo llegar –les explique--. Sé que es en la calle San Luis pero yo no soy de este lugar. ¿Ustedes son de Veracruz?

--Si, de … y vinimos nomas para el acto. Pero queríamos ver si AMLO nos da la mano para pagar el regreso.

Este, me imagine, no sería en el ADO ejecutivo sino en una unidad vieja que se pararía en cada gallinero y no usaría las carreteras de cuota sino la que se va bordeando la barranca.

--Pos como les digo, paisanos, es en la calle San Luis. Aquí hoy ni se hagan ilusiones de poder hablar con él. Tengan –dije dándoles unos pesos—para que coman los chiquitos.

No supe más de ellos. Se perdieron en la multitud. Si llegaron a hablar con AMLO estoy seguro que la generosidad de la gente de tierra caliente se impuso y algo les dio.

El compañero Álvaro me encuentra.

--Dice don Menfis que le manda este pase de prensa. Lo traia un periodista de provincia que levantaron los narcos. El difuntito acaba de llegar a Infiernotitlan todavía con su gafete.

--Ah, gracias –le conteste agradecido.

Esto es un privilegio. Puedo estar “…en la brigada de la pluma…” como la llamo Guillermo Prieto y observarlo todo desde un sitio privilegiado.

¿Qué veo en la masa estoica y morena que llena el zócalo? Son venidos desde todo México. Me es grato ver que el contingente tamaulipeco llego primero y se ha alineado a lo largo de la valla.

--Somos de Ciudad Madero --me dice un compañero.

--Ah, “la brisa les da de frente” –contesto--, y el compañero sonríe reconociendo la letra de la canción emblemática del lugar.

Y aquí están ellos, en primera fila. Y los veo y pienso que solo les faltan sus quepis juaristas y morenas Lichas y alinearlos en el llano de Calpulalpan, donde González Ortega finalmente le partió la jeta al mocho Miramón, o entre el Guadalupe y el Loreto para rechazar al segundo de zuavos, los llamados chacales de Oran. Si, siguen siendo el mismo barro noble y heroico y cabrón de nuestras gestas. Y si, todavía son un chingo, requisito indispensable, pues Napoleón mismo lo admitió: “Dios pelea al lado de los grandes cuerpos”.

Y en los discursos oigo mucho sobre la organización –virtud tanto cívica como militar—y sobre la naturaleza pacifica del movimiento. Pero no, yo estoy en otro rollo. El momento es anacrónico, palabra que estrictamente significa fuera del tiempo. Después de todo, estoy en el zócalo, el ombligo de México. El lugar, insisto, está lleno de fantasmas y estos no se esconden ante mí. Vamos, ni disimulan.

Este zócalo se llamaba plaza mayor hasta 1805 en que el virrey se vio –forzado—a jurar la constitución de Cádiz y la renombro “de la constitución”. Ahí donde está el asta bandera estaba antes el caballito o estatua de Carlos IV. Y la bellísima Güera Rodríguez, amante de Humboldt (si es que este hacia un paréntesis con el francesito Bomplant), Simón Bolívar, e Iturbide observó, con la gran experiencia que tenia ella de los hombres, que “la parte que compartían tanto caballo como hombre estaba mal colocada en la estatua de Carlos IV”.

¿Y no fue esa misma puerta mariana desde donde la gente de Lauro Villar (“el primero que se pronuncie me lo quebró”) venadeo al general Bernardo Reyes durante la decena trágica? ¿No cayeron tanto jinete como caballo cocidos por los mausers tal vez ahí cerquita de donde el usurpador ha puesto sus vallas? ¿Qué tanto cuesta a la imaginación ver la sangre o oir la descarga de las maxim? ¿O ver entrar a Madero a palacio escoltado por los aguiluchos del colegio militar? ¿No contempla el cadáver de Reyes un militar de ver durísimo, Victoriano Huerta? ¿Y no reconoce este que Reyes, los pellejos sanguinolentos sobre los que ya se posa un mosquero, fue casi su padre? ¿Nació la traición ahí en ese momento, en esa puerta mariana, donde ahora se aglomeran unos pefepos al servicio de otro usurpador pelón, borrachín, de lentes, que se viste de militar?

Con tantos fantasmas uniformados y salpicados de sangre que desfilan ante mí, ¿no es lógico asumir que estamos ya en guerra y que esta pluma escribirá con las patas mis tiempos, igual que lo hizo genialmente la de Prieto a la que envidio y admiro? Y nuestros adversarios son los de siempre, los gringos, los gachupines, los franceses, y también la comparsa de traidores y cucarachas que la oscuridad atrae: clero, empresarios, alta burocracia, wannabes y polkos, etc. Y me alegro de que en nuestras filas este todavía el mismo barro de los pintos de guerrero, de los chinacos de Zaragoza, de los yaquis de Obregón, de los dorados de Villa. Casi veo el humo de los vivaques que aquí hicieron esos batallones, en este mismo zócalo, hoy y hace cien años, que el tiempo aquí no cuenta, carajos.

¿Qué busca Perberto con sus campanazos? ¿Callarnos? No callaron a la chinaca de la reforma cuando cantaban “Los Cangrejos”. Vea bien la plaza, señor arzobispo, ahí está el Supremos Poderes de Juárez. Repito, póngales su quepí a los asistentes y ¡habemus chinaca! y de alguna manera recordaremos las coplas inmortales del general Riva Palacio y Mamá Carlota volvería a surgir de mil gargantas:

Acábense en Palacio
Tertulias, juegos, bailes,
Agítense los frailes
En fuerza del dolor.
La chusma de las cruces
Gritando se alborota;
Adiós, mamá Carlota,
Adiós, mi tierno amor.

Llega entonces el “¡Vamos!”. Y mi mente se me inflama con la frase. “Vamos”…”vamos”…¿Dónde la he oído antes? Porque saben, no son nada mas los asistentes los que responden ¡Sí!. También son los fantasmas, los hombres de acero que hacen el vivaque en esa plaza. Pues ahí el tiempo no cuenta y es diciembre de 1914 y julio del 2010 o 1519 o todo a la vez hecho bolas y mi general Villa y mi general Zapata acaban de tomar la ciudad y el pelón, borrachín, de lentes que se viste de militar se ha ido a la chingada (aclaro que hablo de Victoriano Huerta).

Finalmente mi padre Virgilio, Guillermo Prieto, me da el norte de donde salió el “¡Vamos!” recordándome que: “…Miguel Echeagaray es alto, bien plantado, rubio, de grandes bigotes; se ponía como un camarón en la fatiga, sus cabellos caían sobre su frente enrojecida como hilos de lluvia cuando alumbra el sol…” Vamos, poeta, maestro, si alumbra el sol, ¿cómo chingaos llueve? Pero bien, queda establecido que este Echeagaray es un güero “de rancho”, norteño.

Y debo añadir para que vuecencias mejor lo identifiquen que Miguel Echeagaray es el coronel del tercero ligero. Y este cuerpo está compuesto de viejos soldados presidiarios. Ellos guarecieron los presidios en la Tejas que nos robaron. Y entre ellos milita el sargento Miguel Zaragoza, veracruzano, padre de un jovencito de nombre Ignacio, que dejo allá en Monterrey, que hará que alguna vez “las armas mexicanas se cubran de gloria”. Y el tercero se desangró defendiendo el arzobispado allá en Monterrey cuando las huestes de Zachary Taylor hicieron acto de presencia. Y fue luego el tercero parte de la brigada ligera de Ampudia que tantos estragos causaron a los yanquis en la Angostura. Y finalmente el tercero, junto con el San Blas, es de los pocos cuerpos que se retiran en buen orden, de cara al enemigo, después del desastre de Cerro Gordo.

Así pues, si Echeagaray es su coronel pues lo es tan solo de un puñado de hombres, lo que queda del tercero ligero después de tantos desastres, agrupados alrededor de una bandera tricolor hecha jirones por la metralla yanqui. Y en la Casa Mata, durante la batalla de Molino del Rey, este mismo Echeagaray llega en el momento justo en que el enemigo ha tomado el punto. Ya se ve arriar la bandera mexicana. Ya alzan la de las barras y estrellas. Los defensores corren en estampida cual conejos, abandonando banderas, parque, mosquetes, y el honor.

Y es cuando todo esta perdido que llega Echeagaray con el puñado de hombres que son el tercero ligero y su bandera hecha jirones. Y el güero se alza en los estribos de su alazán frente a sus hombres, levanta el sable y les grita: “¡Vamos! ¡A ellos!”. Y reconozco por qué el ¡sí! fue tan estruendoso en el zócalo: los fantasmas del tercero ligero ahí estaban también.

Y dejo que Prieto nos cuente la gesta:

“… ¡Oh, si yo fuera pintor! Si fuera pintor presentaría aquel adalid, épico, glorioso, con su cabello rubio, flotando como un resplandor de oro, alzado en los estribos de su alazán, con su espada fulgente; avanzar entre nubes de humo y metralla al retumbar los cañones; pisando cadáveres, avanzar, dispararse, arrojar la espada, abalanzarse sobre los cañones que nos habían quitado los enemigos, restituirlos, soberbio, festejos, radiante, a sus filas, obligando a la gloria a que diera la misma derrota las proporciones del triunfo…’

Y todo de un “¡Vamos! ¡A ellos!” igual al que oí en esa plaza, rodeado de las filas cobrizas de nuestros chinacos, con los vivaques de los fantasmas atiborrando la plaza, con el arzobispo haciendo rabietas pendejas con sus llamadas inútiles a misa que ya nadie pela. Si, ¡fue “épico, glorioso”! Que si Televisa se nos opone, “avanzaremos entre nubes de humo y metralla”. Que si el arzobispo suena sus campanas, no importa: peor era el “retumbar de los cañones” en la Casa Mata. Que si la república es un cadáver que la zopilotada extranjera y de traidores domésticos picotea, no importa carajos: “…nos abalanzaremos sobre los cañones que nos habían quitado los enemigos y los restituiremos…” Y siempre, si, seremos irreverentes y “…festejos y radiantes…” y somos, además, un chingamadral, no solamente el puñado del tercero ligero.

Tiemblen traidores, mochos, zopilotes voraces, y chusma de las cruces, pues somos el pueblo, épico, glorioso, de AMLO, de Echeagaray, de Villa, de Zapata. Compañeros: “¡Vamos, a ellos!”

FIN

sábado, 21 de agosto de 2010

Ladillas - La Ley Canoníca

Ladillas

La Ley Canoníca

Por el Lic. Mefistófeles Satanás

Según la ley canoníca (ver http://www.vatican.va/archive/ENG1104/_INDEX.HTM), los canones (capítulos) 1083 al 1094 indican las condiciones bajo las cuales no se puede efectuar un matrimonio.

Por ejemplo, 1083 que “…No puede contraer matrimonio válido el varón antes de los dieciséis años cumplidos, ni la mujer antes de los catorce, también cumplidos…”. El canon 1087 especifica que “…Atentan inválidamente el matrimonio quienes han recibido las órdenes sagradas …”

El caso es que no hay nada en los cánones que prohíban que se casen dos homosexuales o dos lesbianas.

Si puede haber impedimento, sin embargo, para que Peña Nieto se casara con la Gaviota. En el articulo http://sdpnoticias.com/sdp/columna/pomponio/2010/04/06/1021737 les di los detalles documentados de lo que considero la sospechosa muerte de Mónica Pretelini, la primera esposa de Peña Nieto. Pues bien, de acuerdo al Canon 1090: “…todo aquel que busca casarse con otra persona y para tal caso ha causado el deceso de su conyugue previo queda inhabilitado para contraer matrimonio…”

Los cánones 1095 al 1107 se refieren al consentimiento del infeliz que se va a casar.

El Canon 1095 prohíbe que se casen los locos (“…quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica…”). Esto implica que NADIE se puede casar por amor pues, según los antiguos griegos, el enamoramiento era una forma de locura. ¡La iglesia reconoce entonces solamente los matrimonios de conveniencia!

En el Canon 1097 se lee: “…El error acerca de una cualidad de la persona, aunque sea causa del contrato, no dirime el matrimonio, a no ser que se pretenda esta cualidad directa y principalmente…” O sea, si oste cree que la guapísima muchacha con la que se está casando es mujer y resulta ser hombre, ¡esto no invalida el matrimonio! Usted tiene que demostrar que la “mujer” se hizo pasar por tal “…pretendiendo esta cualidad directa y principalmente…” Pero esto implica un juicio, de larga duración y costo, ante Roma. Mientras, usted sigue matrimoniado con el Lupito (¡y hasta salió la foto en la sección de Sociales!).

El Canon 1104 indica: (1) “…Para contraer válidamente matrimonio es necesario que ambos contrayentes se hallen presentes en un mismo lugar, o en persona o por medio de un procurador…”y (2) :… Expresen los esposos con palabras el consentimiento matrimonial; o, si no pueden hablar, con signos equivalentes…”

Una vez más, no hay nada en la ley canoníca que prohíba que se casen dos homosexuales o dos lesbianas. La iglesia se refiere a los que se van a casar como “…los contrayentes…” (Canon 1104), no como “…el hombre y la mujer…”. Y no basta más que puedan expresar su consentimiento al acto.
Por otra parte, el Cavernal Sandoval Iñiguez (ver http://www.twitpic.com/2fraat) comete las siguientes violaciones a la ley canoníca:

Canon 1369: “…Quien, en un espectáculo o reunión públicos, en un escrito divulgado, o de cualquier otro modo por los medios de comunicación social, profiere una blasfemia, atenta gravemente contra las buenas costumbres, injuria la religión o la Iglesia o suscita odio o desprecio contra ellas debe ser castigado con una pena justa….”

Canon 1390 (2): “…la persona que calumnia al denunciar un delito o que destruye la reputación de otro por medio de la calumnia debe recibir una justa pena, incluyendo la censura de la iglesia…”

Canon 1391 (1): “…es sujeto de ser castigado todo aquel que falsifica o altera documentos eclesiásticos…” Como la ley canoníca es documento eclesiástico y Sandoval Iniguez utiliza su autoridad (que la ley canoníca le concedió) para presentar tesis que son contrarias a esta ley.


Canon 1405 (1): “…es privilegio del papa juzgar a los gobernantes de la tierra…”

Este Canon 1405 (1) es interesante. Se basa en un fraude que cometió la iglesia falsificando el testamento del emperador Constantino donde se supone que este le lego al papa toda Europa occidental. (Este fraude lo saco a la luz nada menos que el poeta Petrarca en el renacimiento.) Como ven, si Sandoval Iñiguez se considera buen católico debería de haber denunciado “…que Ebrard maiceo a los jueces…” ANTE EL PAPA. Lo mismo Ebrard, dado que fue bautizado en la fe católica, debe de presentar su demanda ANTE EL PAPA pues este tiene autoridad sobre Sandoval Iñiguez.

Concluyo entonces que no hay nada en la ley canoníca que impida a los homosexuales y lesbianas casarse. Todo cura o prelado que se REHUSE a efectuar tal matrimonio niega la autoridad de la ley canoníca y debe ser denunciado ante sus superiores.

Enrique Peña Nieto podría tener problemas para efectuar su matrimonio con la Gaviota debido al Canon 1090.

El Cavernal Sandoval Iñiguez comete varias violaciones a la ley canoníca.

De acuerdo al Canon 1405 (1), no hay autoridades en México, es más, en todo el planeta, que sean validas a menos que hayan sido designadas por el papa. Si el Fuhrerdasromankatolischekirche se lo cree entonces de plano ya está muy tocadiscos.

FIN

viernes, 30 de julio de 2010

Más de la Conferencia de los huelguistas del SME: Cayetano, Miguel y Compañeras

Estamos listos para todo

Cayetano Cabrera manda mensaje a los medios de comunicación



Miguel Ángel Ibarra Conferencia huelguistas de hambre SME



Testimonio de las compañeras huelguistas en conferencia SME

jueves, 29 de julio de 2010

Conferencia huelguistas de hambre del SME: Cayetano y Ricardo Pérez

Estamos listos para todo

Ricardo Pérez conferencia huelguistas de hambre del SME 29-07-2010




Cayetano Cabrera conferencia huelguistas de hambre SME 29-07-10

jueves, 8 de julio de 2010

Videos de la Asamblea del SME Martín Esparza y Noroña

Estamos listos para todo

Martín Esparza Flores y Fernández Noroña aclaran situación en la Asamblea del SME



Fernández Noroña dirige unas palabras a la Asamblea del SME



Gerardo Fernández Noroña entrevista Radio AMLO asamblea del SME

jueves, 24 de junio de 2010

SME Resistencia 60 días de huelga de hambre

Estamos listos para todo

SMEitas aplauden a los huelguistas de hambre a 60 días de iniciada la resistencia



Cayetano electricista del SME con 60 días en huelga de hambre